La primera vez que te vi, ibas de blanco, con un hermoso cabello largo y rubio, ibas tan deprisa que solamente logre verte de perfil y el día se fue junto contigo; un tiempo después te volví a ver, eras diferente, con el cabello castaño, y ojos que eran azules como el cielo; esos ojos se adueñaban de mi mirada; ibas sonriendo, feliz de la vida, guiñe mis ojos y desapareciste de nuevo, los guiñe otra vez y ahí estabas, con un cabello largo y deslumbrando a quienes te veían con tus piernas largas y coquetas, sonreí al verte, pero al intentar hablarte, te perdiste entre toda la gente; al fin te encontré, ahora tienes el pelo negro, un poco más chaparrita, tus ojos ya no tienen el mismo encanto, pero tu sonrisa inquieto mi mundo por un instante, intente devolvértela, pero fue otro quien lo hizo; ayer te vi, había pasado ya mucho tiempo, pero tu edad no era la misma, pareces mucho mas joven, tus ojos son negros como la noche, pero iluminan más que el sol, tu piel morena se es ahora más clara, tus manos y pies presumen de un feminismo oculto que siempre tuviste, tu risa cambia de tonalidades el día, tu cuello transpira sensualidad que poco a poco se evapora en tus pechos cautivos, es una lástima que hasta ahora escuche tu voz diciendo ese simple hola, que no dice nada, pero que empieza todo, esta vez titubee y no dije nada, tu sonrisa se apagó tan rápido como lo hace un suspiro, y ya no estas, cuantos nombres más tendrás que cambiar, cuantas veces más tendrá que coincidir el destino para que finalmente decida verte a los ojos y preguntarte:
¿Quién eres, donde estuviste? …
