Ella y yo, somos tan malditamente diferentes, que hasta somos iguales; yo con mis sueños que vuelan tan alto; ella con sus ganas de caer; yo preprarandome para un futuro incierto; ella hablando tan comodamente de un presente que se nos va; yo con mis conversaciones de horas, y ella con esos te amo, que me dejan sin palabras; ella su baile y su ritmo sin igual; yo con mis dos pies izquierdos y mis poemas; pero una cancion decia que de dos diferencias pueden irse formando dos grandes coincidencias; y bendito sea el momento en que coincidimos y nos mostramos tal y como somos; dudoso de este coincidir, vi su sonrisa y felicididad, asi desaparecieron las dudas; eramos iguales, el uno para el otro, es la mitad que me hacia falta justamente con un poco que nos une y nos hace uno solo; a mis veintitantos sonara absurdo decir que es un amor real y sincero, creeran que es pura algarabia de juventud; pero lo que siento es espontaneo y real, cuando la veo, no veo a una mujer, veo la felicidad en una sonrisa que se contagia, veo una luz que ilumina toda oscuridad, la veo a ella, me veo a mi; cuando me ve, puedo sentir como claramente el amor se va fabricando dentro de mi ser; y cuando ella cierra los suyos, puedo claramente escuchar a su corazon decir que me ama cada dia mas; la veo y veo vida...veo al amor de mi vida...ahora con un nombre de Reina...
El efecto mariposa de las decisiones es magnificamente bello, mis mas grandes gustos y anhelos jamas contados permanecian en mi, en reposo; durante años aseguraba tener un amor verdadero, asegure que en 20 años seguiria sintiendo ese amor, fue de una mujer nacida un 18 de febrero; me lamentaba y rebusnaba al destino semejante canallada de haberme dado a mi mujer perfecta sin amor hacia mi; Ahora, con mas años encima y una serie de eventos desafortunados; me encuentro con un amor que nacio en septiembre, un 25; con unos cuantos inviernos menos, me hizo comprender que mi mujer perfecta, esa que yo me habia formado en mi cabeza, la que tantas horas pase imaginando y añandiendo detalles insignificantes, esa mujer no era nada a comparacion de ella, con detalles agradables y sorpresas inesperadas; me enseño que antes no sabia que queria, y que ahora justamente estaba conmigo...