Un sentimiento con un toque de familiaridad se hace presente
no se si en mi corazón o en mi mente,
no se si es amigo de la razón o esta demente,
al despertar una sonrisa invade mi rostro y mi alma
me despierto feliz porque en mis sueños eres
tu quien inicia la guerra, y tan solo tu traes calma,
cuando camino no hay distracción ninguna
que pueda evitar que recuerde la curvatura
perfecta de tu sonrisa, que no se compara con tu cintura,
conforme pasa el día, me suelo quedar perdido
en el tiempo, olvidando todo lo que no eres tu,
imaginando todo lo que no ha pasado ni he vivido,
con frecuencia mis oídos ruegan la caricia de tus palabras,
y no se hable de mis brazos que extrañan la silueta
de tu cuerpo, ese cumulo de sensaciones extrañas,
perfectas y sinceras, de las que me he hecho adicto,
ya sea por idiota o por romántico, tu mirada es el encanto
que mas poder ejerce sobre mi, no se si son tus ojos,
o lo que dices con ellos, quizá sean tus labios rojos,
en combinación con tus suaves mejillas, rebosantes
de vida, y como no mencionar esos lunares elegantes,
que te distinguen y te hacen aun mas bella; al final del día,
después de tantos momentos de felicidad en agonía,
llega finalmente la hora de empezar la historia de nuevo,
pidiéndole a Dios por ti, por tus sueños y tus anhelos,
por tus problemas y tus angustias, rogándole al destino
que me haga participe de tu vida, para acomodarnos
en el tiempo juntos sin decir nada, pero diciéndolo todo,
encendiendo una ráfaga de momentos únicos como tu,
perfectos como tu sonrisa, hermosos como tus ojos, suaves
como tu piel, confortantes como tus abrazos, alentadores como
tus manos, elegantes como tu cabello, inolvidables como tus
palabras, emocionantes como tus acciones, desconcertantes
como tus decisiones…
Pero sobre todo, irreales, como el amor…